5/6/07

¿La punta del iceberg?

Los tumultuosos sucesos de este fin de semana en Huesca, con una pelea y el posterior intento de saldar cuentas entre miembros de dos colectivos sociales claramente identificados, resultan preocupantes.

Suspendo la serie de cartas abiertas sobre la situación política postelectoral (que continuaré), porque me parece imprescindible llamar la atención sobre el asunto.

Según los datos disponibles, a efectos oficiales todo acabará en un juicio de faltas. No hay detenidos, ni consecuencias mayores afortunadamente.

Sin embargo, tampoco hay respuesta aún a la pregunta que da título a esta nota.

Huesca, como tantas otras ciudades y pueblos, se ha visto atropellada por la explosión de la inmigración. No hemos podido prepararnos para una acogida en condiciones por lo que determinados barrios y sectores laborales se están "guetizando" (convirtiendo en guetos, para que me entiendas).

Salvo esporádicos brotes racistas o xenófobos (alguna pintada o cristal roto por parte de cuatro descerebrados), no habíamos tenido problemas graves de convivencia, aunque sería estúpido negar que hay muchas actitudes de incomodidad, hasta de rechazo entre los oscenses españoles frente a los oscenses extranjeros.

En efecto, habrá quien niegue cualquier inquietud al constatar que la violenta situación del sábado tiene como coprotagonistas a un grupo étnico con particularidades y que, además, tiene su propia sensación generalizada sobre cierto grado de desplazamiento que padecen a causa de recién llegados.

Pero ¿y si hubieran sido payos contra inmigrantes -o viceversa- los que se hubieran enzarzado? Quizá no estamos tan lejos de que una pelea de juventud (como las había o las hay, con "soldados", "batis", punkis...) pueda desembocar en algo peor. Si salta una chispa detonante... ¿quedaría todo en una bronca, una nariz rota y unos días de tensión? o ¿tendríamos un episodio de magnitud incalculable?

Sí, es verdad, ni siquiera con una integración perfecta permaneceremos a salvo de que pueda suceder porque nos distinguiremos por el color de la piel, el acento, la religión o lo que sea, y cuando hay "tribus" puede haber disputas. Y sí, tampoco en un par de generaciones se resolverían los riesgos (con todos los matices, véase las cités francesas).

Es decir, no tengo soluciones que otros apuntan desde sus criterios, pero pienso que va siendo necesario que se fomente un asociacionismo potente entre los nuevos oscenses (y también entre los gitanos porque todos los intentos han tenido relativa incidencia), para disponer desde las instituciones de interlocutores. Ahora ¿a quién se acude? ¿al palo largo y mano dura? ¿Servirá para la próxima vez?

Mejor prevenir que curar, pero ¿cómo? No es la única administración responsable, aunque recuerdo que el Ayuntamiento hizo un esfuerzo planificador y ordenancista. ¿Resultados? ¿Y los demás (DGA...) qué hacen?

Con todas las dudas, sin varitas mágicas ni soluciones únicas, hay que estar sobre este tema, me parece.

5 comentarios:

karlos dijo...

Los precedentes de guetos los tenemos en media Europa, en EEUU, y en las grandes ciudades de España, y no por eso pareceque aprendamos, volvemos a caer en la misma rutina.
Muchos de estos problemas, estan en el poco interes de estas gentes en integrarse y adaptarse a la cultura y a las leyes de aqui.
Yo habitualmente convivo con muchas "minorias" y es increible la cantidad de casos que hay de los que no quieren saber nada de la cultura, las leyes y el idioma. Para ellos lo que traen de su lugar de origen o de su cultura es lo bueno y punto.
Veras dentro de unos años el problema sera mayor y no escarmentamos los Guetos seran mas que visibles

Guillermo dijo...

Sí, todo eso es lo que me preocupa por sus consecuencias. De ahí mi idea del asociacionismo, como medio para fomentar la apertura de esos colectivos.
Nueva York sigue siendo Nueva York pese a que vas a Chinatown y no puedes distinguirla de Shangai.
¿Es lo que queremos?
Es más ¿y el día en que no haya trabajo para todos qué sucederá en los guetos?
Con todas las dificultades, hagamos algo aunque pequemos de "buenismo"

Anónimo dijo...

Vamos a ver. Por partes. Lo del sábado no es un problema de güeto ni de xenofobia ni nada de todo eso. Es un problema de la mafia. Es absolutamente inadmisible que un grupo de personas (300), adultas, se reunan con la intención de linchar a unos adolescentes que han tenido una pelea con otros adolescentes. Los adultos deben de separarlos o en todo caso denunciar la agresión al fiscal si la ha habido. No voy a negar los años de exclusión del pueblo gitano, tampoco las actitudes racistas que las hay, pero lo del sábado no tiene nada que ver con eso. ¿Qué hubiera pasado si un grupo de republicanos hubieramos cortado la calle y mostrado formas violentas? Sencillamente que la policía nos hubiera disuelto a porrazos. ¿Por qué nos se hizo con los gitanos? Sencillamente: se llama miedo. Les tienen miedo, como a la mafia. Es inadmisible que salga por la tele un tipo diciendo que no han venido a darles (a los dominicanos) una paliza, no, que han venido a matarlos y que no pase nada. Es inadmisible que la policía se quede paralizada por el miedo (hay casi 100 policías locales y otros tantos nacionales más la guardia civil), que con las varas les peguen a los coches de policía delante de sus narices y no pase nada. Eso no se lo permiten a nadie excepto a ellos y es porque les tienen miedo. Y por la ineficacia policial es por lo que se generan actitudes racistas de los payos hacia los gitanos, porque no se les ha tratado igual. Una alteración del orden público es una alteración del orden público, la haga quien la haga. Insisto en que esa actuación pésima de las administraciones es lo que genera el posterior racismo. Por comparación. Un cero a la policía que sólo sabe poner multas y asustar viejas.

Guillermo dijo...

Bien. Es tu punto vista que, como supondrás, no comparto. Ya que te centras en la acción o inacción policial, creo que sus mandos actuaron con cierto grado de responsabilidad: gritar "al ataquer" hubiera supuesto una batalla campal sin duda. Mejor así.
En cuanto a la permisividad (permite el eufemismo) con los gitanos, no creo que sea miedo. Pero es verdad que algunas de sus familias se han hecho con un espacio, de manera que la policía deja hacer mientras no pase a mayores y se evita problemas.
En cualquier caso, pienso que no me has aclarado las dudas, ni lo pretendías, claro.

Anónimo dijo...

yo vivo en Huesca. Y mis amigas y yo dejemos de ir los sabados a ciertos bares de la ciudad,, porque estaban llenos de inmigrantes.
Es vergonzoso decirlo, pero a las chicas las nos miran demasiado, y se sobre pasan con ellas.
En un ocasion tuve problemas con un immigrante, me cojio de la mano y me levo fuera del bar. Ese dia mi novio se tuvo que enfrentar a el.
Para evitar los problemas, fe mejor dejar de ir a algunos bares.
Falta de integración?.
No tengo la respuesta, pero soy mujer y quiero respeto